sábado, 1 de diciembre de 2012

~ Running to horizon ~

De nuevo la luna en alce, la luna de ambos, luna misteriosa y astuta, luna descarada y desvergonzada. Una noche más por delante, sin expectativas, sin presentimientos, una noche vacía como las demás.

La herida en el corazón la hace suspirar, algún día volverá y ella lo sabe. ¡No estará lejos para siempre! Y cuando vuelva ella estará para darle un abrazo y recordarle cual es su verdadero hogar.

No es momento de que la locura la consuma, locura estúpida, esa que todo el mundo posee y de la que muy pocos se libran. Locura que la ciega, locura que la aparta.

Aunque lo añora sigue adelante, la luna ilumina sus pies, ella sigue su camino, corre hacia el horizonte, corre para él.

Corre para traerle la prueba que le prometió, no llegará allí con él pero llegará sola aunque nunca abatida. Le traerá una estrella. Una nueva, diferente pero igual que la suya. Y cuando el vuelva verá que fue feliz, encontró la cara que la luna a nadie deja ver, resolvió sus misterios y fue libre, voló hacia el horizonte...aunque regresó.

No le dejaría atrás, él había sido su pasado y sería su futuro.

Agarraría su mano y le mostraría aquellos sitios que nadie había visto nunca, le haría disfrutar, como hombre y mujer a la par. No necesitaría nada más y al final moriría en paz.

lunes, 26 de noviembre de 2012

~Once upon a man...~

Érase un hombre...solo un hombre, un hombre que le enseñó el cielo.
Un hombre que le colgó una estrella del cuello.
Un hombre incansable como el movimiento de las olas.
Un hombre protector, un hombre sencillo a la vez que complicado.
Un hombre, su hombre.


Solo bastó con una noche para saber que era él, una noche juntos, frente al mar. Una noche difícil de explicar. La luna de fondo y dulces palabras, un abrazo a tiempo y al final...solo un beso.

sábado, 3 de noviembre de 2012

~Sueños de un loco desarrapado~

La taza de café permanece humeante sobre la mesa, espera, pues es lo único que puede hacer, espera a ser bebida, a que unos labios la rocen y la culminen. Pero eso no pasa. Su dueño está lejos, no tanto como para no verla pero lo suficiente como para no reparar en ella. Sus ojos permanecen cerrados, no están forzados, solo se dejan caer con suavidad, con equilibrio perfecto. No duerme. Piensa.

Las imágenes son confusas, sus sueños son extraños, parecen reales pero a su vez son artificiales. En todos ellos siempre está ella. ¿Quien es? No lo sabe. La recuerda, su pelo rojo como el fuego, adornado con trenzas y algunas cuentas de colores. Ella nunca repara en él. No lo ve. No existe para ella.

Siempre sonríe, aunque su vida dependa de un hilo, aunque no tenga ningún motivo por el que sonreir ella lo hace. No desiste. Siempre sobrevive. Una sonrisa que le llena de fuego, sus entrañas se estremecen solo con verla. Sensación que solo es superada cuando ve sus ojos, ojos intensos llenos de vida, de color violeta, del color de la vida.

Pero...¿por qué no me ve? Ella siempre mira al frente, nunca a su lado. Y allí está él. La acompaña a donde quiera que va, sigue cada uno de sus pasos, siempre le sonríe, siempre la anima. Quisiera abrazarla por siempre, decirle que nunca se irá. Pero ella no le ve.

¿Cómo te llamas? No hay respuesta. ¿De dónde eres? No hay respuesta. ¿Me dejas estar a tu lado por siempre? Nunca habrá respuesta.

Cuando abre los ojos la taza está vacía, alguien se la ha bebido. Su olor permanece allí. Una sonrisa se dibuja por los rincones junto al sonido de unos viejos zapatos y el brillo centelleante de unos ojos violetas.


~Yago Scarecrow~ 

domingo, 21 de octubre de 2012

~Sentir el peso de la verdad~

Pasos fríos se agarran a la arena húmeda, no tienen nada que decir solo siguen un rumbo perdido. Sobre los zapatos una mujer triste, una mujer sola, vacía...rota... Hace tanto tiempo que las cosas no le salen bien que incluso ha olvidado como se hace.

Quiere que todo desaparezca pero no puede, cuanto más lo intenta peor se hace. Un hecho, una acción y todo lo que hasta el momento parecía correcto se destroza en mil pedazos, como si nunca se hubiese sostenido por su propio peso.

Es el zapato que patea la piedra, esta cae al mar en calma, una calma anormal que nadie cercano reconoce. Leves ondas se forman al rededor, sencillas, sin mucho que mostrar a los que vengan luego...o eso piensan. Cada vez es más grande, la ola recoge kilómetros de agua y se arrastra hacia la orilla con la fuerza de un dios vengativo. Nadie corre, nadie grita, nadie suplica. Solo ella y la ola.

No hay más que añadir a este relato vacío, solo ser consecuente, evolucionar, crecer...y no dejar nunca que tu propia ola te alcance como a mi.

jueves, 13 de septiembre de 2012

~Vistas de un mundo paralelo~

Otro nuevo día se abre camino por los huecos de la persiana, todo tranquilo y sereno como cada mañana. Aún el sueño pasea por tus ojos, te muestra ciertas escenas de la pesadilla que acabas de cerrar, eso tan verdadero que acabas de vivir. Eso no te importa porque te levantas tranquila, vas al baño, te miras, ves a una persona diferente viviendo por ti, sintiendo por ti. Algo ha cambiado..pero no sabes lo que es.

Es tu mundo de siempre, tu vida de siempre, tus mañanas de siempre. Solo que un pequeño detalle cambia, algo tan minúsculo en tu existencia que al principio no notas pero poco a poco se va haciendo más grande, más inmenso, hasta que te das cuenta que no tiene sentido seguir sin él.

Vuelves a despertar, sudores frios te recorren por la piel, no sabes porque esa angustia permanece ahí, quieres que se vaya pero no se va, quieres estar tranquila pero no puedes.

Te das cuenta de que caminas en un mundo paralelo, donde todo es distinto a la vez que verdadero.

Ese mundo que parece ideal, hecho para ti, ese mundo que no te llena y que te hace sufrir. Un mundo donde habitan personas vacías, un mundo donde no hay espacio para un loco y su cabina.


~Scarecrow~

lunes, 23 de enero de 2012

~Renacer~

Era la hora...debía de partir de nuevo, a sus espaldas lo que quedaba de su casa se consumía entre las llamas. Esta vez no había lágrimas, ni si quiera una última mirada para despedir su hogar. El corazón se le hacía fuerte, ya nada era como antes.

Bajo su brazo la bolsa apenas pesaba, todas sus pertenencias estaban ahora calcinadas, solo sobrevivió aquello a lo que su corazón jamás podrá dejar atrás. Dentro una vieja máscara bajo la que ocultarse, un sitio solo para ella donde protegerse y no contagiarse de la ferocidad del mundo exterior. Muchas fueron las batallas vividas junto a ella y todas victoriosas.

A su lado una pistola, era grande y pesada, más que una pistola normal. Muchas balas certeras salieron de ella pero pocas fueron disparadas por Jane. Era algo más que un arma, era una muestra de protección, de complicidad entre él y ella.

Un regastado paquete de tabaco acompañaba a una pequeña bolsa llena de comida para pájaros, para su pequeño, la luz de sus días en aquellas mañanas tristes donde no había nada en qué pensar, nada que sentir.

Cubriendo todo esto con sumo cuidado estaba un viejo casco militar, que recuerdos le traía aquel trozo de metal. Transportaba a su mente retazos de lo que se puede decir que fue su infancia, recién salida de la base encontró este casco no muy lejos de su escondite, por aquel entonces se le caía a los ojos y las orejas pero ahora....le quedaba como si fuese hecho para ella, para resguardar sus sueños de la infestada realidad.

Poco más habría de decirse sobre lo que el desastre le había dejado, tal vez...una última cosa. Aún sin alejarse de las llamas permanecía con la mirada vacía mientras jugueteaba con un colgante entre sus dedos. De la fina cadena pendía una pequeña estrella, no era algo extraordinario ni parecía de gran valor pero ella lo aferraba cerca de su cuerpo con demasiada insistencia.

Esos recuerdos daban razón de vivir a su existencia. Brazos confortables y besos cálidos en una noche eterna. Caricias, susurros y algo más que palabras se sucedieron en aquella noche, cuando la luna se escondía para dejar intimidad a los amantes para luego volver y darles calma y paz.

Su ilusión murió cuando la herida en la pierna la hizo caer, a pesar del dolor no quería llorar pues ella era fuerte y sabría como debía aguantar. Con ligeros tumbos se pudo alejar, dejando a su espalda otra vida que tarde o temprano debería olvidar, era doloroso pero así debía ser, no podía dejar que pagara él por lo que ella es.



|Scarecrow|

viernes, 20 de enero de 2012

~XYJane~ [Cap. 5]

-Jane, acepto tu encargo...


Esas palabras sonaron como cánticos gloriosos en los oídos de la chica, el saber que tenía una nueva oportunidad de librarse de aquellos bastardos la llenaba de vida y alegría. En un acto reflejo se lanzó hacia él abrazándolo fuertemente, esta vez sin asfixiarle, sin parar de sonreír con las lágrimas apunto de salir.


-¡Eso es fantástico! -cuando se separó y le miró a la cara se fijó en que estaba totalmente sonrojado y no paraba de babear- Pero no te duermas en la parra, tío -le dio un puñetazo suave en el hombro- que lidiar con los cabrones estos no va a ser nada fácil.


Intentando calmarse se concentró en explicarle todo lo que sabía de los científicos, en primer lugar habría de considerarlos una especie de “super hombres”, no porque tuviesen poderes sino porque ellos eran sus creadores y eso les hacía conocedores de todos sus puntos débiles. Eran una especie de dioses para todos los de su especie, al igual que les habían creado sabían como destruirles pero como eso no estaba en sus planes de conquista nunca lo hacían, aunque ella nunca dudó en que si uno de sus compañeros les daba demasiado la lata no dudarían en hacer lo que fuese para quitarlos de en medio.


El día fue dando paso a la noche y Ryo decidió retirarse a su piso, el que se encontraba pegado al de Jane, le deseó buenas noches y desapareció raudo y veloz. Algo extrañada por su repentina ida se fue titubeante hacia la ventana, esta era enorme la cual le ofrecía una preciosa vista del barrio de Shinjuku, hermosamente iluminado. Justo en todo lo alto, esquivando algunos edificios estaba la luna, implacable y serena, observando con cautela a cada uno de los ciudadanos que caminaban por aquella implacable ciudad.



Mientras tanto....en el piso de Ryo.


-¡Se puede saber donde has estado todo el día! -gritaba Kaori desde la cocina- ¡Como hayas estado gastándote todo el dinero te vas a enterar! ¡Que estamos en números rojos por culpa de tus vicios!


-No seas pesada, Kaori -le respondía desde su habitación donde se acicalaba galantemente echándose colonia- he estado con la nueva clienta, que al final me arrepiento de haber aceptado su caso, ¡es horrenda! -mentía con saña mientras se reía


-¿Y si era tan fea para quien te arreglas tanto? -mientras decía esto se plantó en la puerta de su habitación con el mazo de 1.000 toneladas apoyado en el hombro y un desconcertante tick en la ceja derecha-


-¿E...eh? -paró de repente al saber que estaba tan cerca con el mazo- Pues..ehm.. voy a ver.. ¡a Saeko! Me está esperando en el bar de Umibouzu, tenemos algunos asuntos..pendientes -puso su típica cara de pervertido mientras se frotaba las manos-


-¡Pues que te diviertas! -le contestó con enfado, al girarse le dio con el mazo por la cabeza “sin querer” estampándolo contra la pared-


-Joder.. -dijo con la lagrimilla cayéndole del ojo medio estrellado en la pared.



Por el pasillo camino al piso donde Jane dormía avanzaba un sigiloso y perfumado Ryo, su paso era lento y de puntillas, quería hacer el menor ruido posible, con suerte ya estaría dormida y si se las apañaba bien podría desnudarse y meterse en su cama para hacer mokkori durante un ratito. Mientras fantaseaba todo esto le caía un hilillo de baba por la boca que apenas eclipsaba su gesto obsceno y pervertido. Justo cuando estuvo frente a la puerta sacó la llave pero para su sorpresa esta estaba abierta, alegrándolo más si se podía. Esto para el significaba que ella.. ¡le estaba esperando! Volvió a frotarse las manos, esta noche sería la suya, por fin, después de tanto tiempo podría echar un polvo. A pesar de la emoción entró con cuidado de no hacer ruido, igualmente quería mantener el factor sorpresa. Al fondo de la habitación, justo debajo de la ventana estaba la cama y en ella un pequeño bulto envuelto entre sábanas, Jane permanecía acurrucada sin moverse, solo se intuía el leve movimiento de su respiración. Ya de camino a la habitación se había ido quitando ropa y cuando llegó a la puerta de esta solo le quedaban los calzoncillos, con paso decidido entró en el cuarto y se metió en la cama con la chica, justo cuando iba a tocarla ella comenzó a hablar dándole un susto de muerte, tanto, que casi se cayó de la cama.


-¿Tú tampoco puedes dormir? -dijo la chica antes de girarse para quedar frente a frente con él- Se me hace extraño el sitio, tan tranquilo y sin preocupaciones...


-¿Q..que? -estaba atacado por el susto, no se enteró ni de la mitad de lo que dijo Jane- Vaya susto que me has dado, joder -dijo mientras se tocaba el pecho notando el corazón desbocado.


-Oye, que eso debería de decirlo yo, que has sido tu el que has entrado bien calladito y te has metido en mi cama.... -levantó un poco las sábanas mirándolo alzando una ceja- medio desnudo, no se yo si hago bien fiándome de ti -al analizar la situación le dio un poco la risa-


-¡Encima de que vengo a hacerte compañía en esta noche taaaaan solitaria! Vengo a protegerte de tus pesadillas para que no tengas miedo nunca más -a medida que hablaba se iba acercando a ella, con la excusa melodramática ya casi la tenía pegada a él.-


-Déjate de excusas y tonterías, anda – al final se había pegado completamente a ella haciéndola sentirse algo incómoda- échate hacia allá, anda -puso las manos entro ellos dos pero ya él se había encargado de rodearla con sus brazos, con disimulo bajó las manos hasta tocar el culo de Jane notando que estaba en ropa interior- ¡¡no te pases ni un pelo!!


Con sus manos le empujó fuertemente tirándolo de la cama, el golpe que se dio contra el suelo fue tremendo pero a él no se le escuchó quejarse. Jane algo asustada salió de las mantas y se asomó al borde de la cama no fuese a ser que se hubiera hecho daño de verdad. Pero lo que realmente encontró fue a Ryo tendido hacia arriba con un hilo de sangre cayéndole de la nariz y algo de baba por la boca, semi inconsciente y con una erección algo más que notable.


-¿¡Pero de que cojones va este tío!? -dijo riéndose de él al verle en esa situación. Aunque un enorme estruendo la asustó haciendo que se pusiese en guardia por lo que pudiese entrar por la puerta.


-¡¡¡¡Ryoooo!!!! -era Kaori que entraba como un toro rabioso alzando su martillo de 1.000 toneladas- ¡¡¡Que coño estás haciendo con nuestra clienta!!!! -sin importarle que ya estuviera escoñado en el suelo le dio tal martillazo que hizo un agujero en el suelo con Ryo entre medio- ¡A casa ya mismo! -tirándole de la oreja se lo llevó a rastras por la habitación mientras él pataleaba medio muerto, por el pasillo se le escuchaba quejarse entre lloriqueos


-¡¡Kaoriii, aguafiestas!! Déjameee, que iba a follar esta noche, ¡¡era la noche!! ¡¡Por fin iba a echar un polvo!!


-Vaya casa de locos, joder...todavía me pregunto si de verdad estoy a salvo aquí metida -dijo antes de volver a taparse y quedarse dormida por completo.